
TOROS DE MUERTE
Estos toros que a continuación citamos, han pasado a la historia lamentablemente, por dar muerte o cornear gravemente al torero, por el cual estaban siendo lidiados en la plaza.
Agujero
Toro de D. Eduardo Miura, berrendo en negro, lidiado en Sanlucar de Barrameda (Cádiz) el 18 de agosto de 1907, que hirió de muerte al novillero Faustino Posadas.
Avioncito
Novillo, nº 5, negro listón de capa, de 458 kilos de peso. Pertenecía al hierro del Sr. Conde de la Maza. Se lidió en tercer lugar, en Sevilla, en la tarde del 13 de septiembre de 1992. Correspondió su lidia y muerte al novillero Leocadio Domínguez. A la salida del tercer par de banderillas empitonó al banderillero Ramón Soto Vargas. Como consecuencia de la cogida, el infortunado torero dejó de existir unas horas después en la enfermaría de la plaza.
Avispado
Toro de la divisa de Sayalero y Bandrés, negro, marcado con en nº 9, que dio un peso a la canal de 236 kilos, lidiado en la corrida de Pozo Blanco el 26 de septiembre de 1984. Infirió al célebre espada Francisco Rivera (Paquirri) tan graves heridas, que moriría en la siguiente madrugada.
Bailador
Toro de la ganadería, no inscrita en la Unión de Criadores de Toros de Lidia, de la Sra. Viuda de Ortega. Hijo de Canastillo, de pelo negro; de escaso tamaño, presencia y trapío. Se lidió en quinto lugar en la plaza de Talavera de la Reina (Toledo), el 16 de mayo de 1920. Durante la faena de muleta hirió de tal gravedad al famoso matador José Gómez (Gallito), que falleció en la enfermaría de la plaza a los pocos minutos de la cogida.
Barbudo
Toro negro zaino, de la ganadería de D. José Gabriel Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte, lidiado en séptimo lugar en la plaza de Madrid el 11 de mayo de 1805. Debe la triste celebridad de su nombre al ser el causante de la muerte del célebre torero José Delgado (Pepe-Hillo). La víspera de la corrida, según era costumbre, los toros estuvieron expuestos en los prados del arroyo Abroñigal, y al verles acudió a caballo José Delgado, acompañado de varios amigos. Según la leyenda, repetida e ilustrada más de una vez, vieron los toros detenidamente y uno de ellos se acercó al grupo en que estaba Pepe-Hillo. Este dirigiéndose al mayoral de la vacada, que junto a él estaba, pronunció la conocida frase: <<Tío Castuela, ese toro para mí>>, y para él se designo, según sus deseos. El toro era Barbudo, que había de quitarle la vida pocas horas después. Goya inmortalizó gráficamente la horrible cogida.
Barrabás
Toro bien armado, barroso oscuro y receloso de Dña. Concha y Sierra, lidiado el 1 de junio de 1857 en el Puerto de Santa María. Al entrar a matarlo Manuel Domínguez, recibió una grave cornada, en la que perdió el ojo derecho el diestro.
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